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Una perspectiva sostenible para repensar la reducción de riesgos de desastres
2020-06-16

Durante el último webinar un grupo de expertos subrayó la importancia de la prevención a la hora de pensar en las amenazas que afectan a la humanidad.



El doctor Julio Bardi abrió el último webinar titulado “Reducción del riesgo de desastres y el desarrollo sostenible. Su relación integrada con el cambio climático y otros acuerdos internacionales”, organizado por la Fundación Criteria y por la Universidad del CEMA. 

En esta oportunidad, el experto en Relaciones Internacionales se refirió a la agenda internacional y a los acuerdos alcanzados, vinculados al desarrollo sostenible y al cambio climático. En ese sentido, para subrayar la importancia de la cooperación internacional en esta materia, resaltó la existencia del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030 y de la ley argentina N° 27.287. 

Además, Bardi destacó la necesidad de prevenir y sumar mayor capacitación a la hora de pensar en la reducción de riesgos de desastres. 

“Hay un principio fundamental: la protección de las personas. Muchos lo han perdido todo. El Estado debe respetar y auxiliar a las personas”, advirtió, al tiempo que alentó al sector privado y a todas las instituciones del Estado a participar de la prevención de los riesgos que, según él, están presente los 365 días del año.   

Asimismo, y en relación a la pandemia, el experto observó que si se hubiera aumentado la resiliencia de los sistemas sanitarios y la capacitación, los resultados hubieran sido otros. Justamente, explicó, el Marco de Sengai recomienda intensificar la labor científica, técnica y de investigación. “La pandemia es global pero la responsabilidad es local”, concluyó. 


El riesgo como consecuencia de las actividades humanas


Para Claudia Natenzon, doctora en Geografía, el riesgo está vinculado a “nuestras propias actividades”.  En ese sentido, la experta instó a enfrentar las amenazas de manera integral. 

“Tiene que haber un enfoque preventivo del riesgo de desastres. Debe ser más amplio y centrado en las personas. Para que sean eficientes y eficaces, las practicas deben contemplar amenazas múltiples y ser multisectoriales, inclusivas y accesibles”, sostuvo durante el encuentro virtual. 

Asimismo, y recordando la imagen de las Cataratas del Iguazú prácticamente sin agua, Natenzon explicó que la sequía es uno de los peligros con menos visibilidad y que, combinada con la pandemia, podría generar un escenario complejo y de múltiples riesgos. “La sequía amplifica el riesgo de expansión del Covid-19 por la falta de agua, lo que impide o complica una correcta higiene, y alimentación”, alertó. 

“Podemos construir nuestro futuro. Somos nosotros lo que estamos deconstruyendo este escenario de riesgo. Considero que prevenir es posible”, finalizó la especialista. 


Nuevas amenazas. El Covid-19 desde la perspectiva del desastre. 


Gastón Fermepín, especialista en gestión de la reducción de riesgos, cerró el encuentro explicando que el virus que afecta hoy a la población mundial es considerado un desastre porque obedece a los criterios adoptados en la ampliación de la taxonomía de las amenazas, al considerar lo biótico y lo biológico. 

“Los desastres no son naturales porque la naturaleza obra como tiene que obrar. El que interviene es el hombre”, indicó el doctorando en Geografía. Para él, esta crisis sanitaria pone a prueba nuestra capacidad para cooperar, aprender y adaptarse en un contexto de incertidumbre. En ese marco, observó que “el desastre del Covid-19 es una manifestación de lo que la comunidad internacional ha venido insistiendo. Estamos en un mundo más interdependiente en el que los riesgos se entrelazan y se extienden a través de las comunidades”. 

En ese sentido, Fermepín advirtió que no se puede alcanzar el desarrollo sostenible si no se reduce el riesgo de desastre: “No hay planes b y hay que pensar que cuando dejamos atrás a los grupos vulnerables estamos comprometiendo el futuro de cada uno de nosotros”. 

“Los desastres no son naturales, los riesgos de reducción de desastres y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) no son mutuamente excluyentes, sino todo lo contrario. La nueva normalidad debe estar basada en una ética verde”, sintetizó el especialista.