El 29 de mayo de 1982, al finalizar el Combate de Pradera del Ganso, las
tropas argentinas quedaron alojadas en un corral techado de esquila, a la
espera de que los británicos organizaran la evacuación con el único helicóptero
Chinook del que disponían.
Así lo recuerda el Capitán Carlos Chanampa, Jefe de la Batería de Tiro A
del Grupo de Artillería Aerotransportado 4, quienes apoyaron con fuego al
Regimiento de Infantería 12 en ese combate: “Poco a poco los combatientes
argentinos fuimos trasladados a Bahía San Carlos, donde nos alojaron en el
buque El Norland. Allí se distribuyó al personal en camarotes que serían su
alojamiento hasta el arribo a la República Oriental del Uruguay.”
“Cuando nos llegó la hora de ubicarnos, los cinco integrantes más
antiguos de mi Batería fuimos separados y enviados nuevamente al frigorífico.
El motivo era claro: siendo cuadros de tropas especiales —paracaidistas—, si
volvíamos al continente podríamos ser empleados por la reserva en operaciones
especiales. Nos alojaron junto a otros camaradas de la Fuerza Aérea y la
Armada.”
Ese grupo de oficiales y suboficiales argentinos permaneció prisionero
hasta casi un mes después de finalizada la guerra, bajo duras condiciones de
alojamiento y racionamiento impuestas por los británicos. Recin el 14 de julio
regresaron al continente.
Los
integrantes
Ejército: Teniente
1ro Carlos Chanampa; Subtenientes Jorge Zanela y José Eduardo Navarro;
Sargentos Primeros Guillermo Potoczniak, Vicente Alfredo Flores y José Basilio
Rivas; Sargento Miguel Moreno.
Fuerza
Aérea: Mayor Carlos Antonio Tomba; Teniente Hernán Calderón; Alférez
Gustavo Enrique Lema.
Armada: Capitán
de Corbeta Dante Juan Manuel Camiletti; Sargento Infante de Marina Juan Tomás
Carrasco.
A este grupo se lo apodó “Los 12 del Patíbulo”, en referencia a las duras
condiciones que soportaron durante su cautiverio prolongado.
Como testigo y protagonista de aquellos días, el gran dibujante Sargento
1ro Paracaidista Potoczniak inmortaizó la experiencia en una caricatura que,
con humor y dignidad, quedó grabada en la memoria del grupo como símbolo de
resistencia y hermandad bajo las condiciones más adversas.