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La importancia y vigencia de la división de poderes para una democracia sostenible
2021-05-27

Por Sabrina Victoria Corbacho



En los últimos 80 años muchas de las sociedades han adoptado la democracia como modelo aspiracional. Aquellos que lo han alcanzado, dan cuenta de sus ventajas. Es el sistema del cual nació un exponencial desarrollo humano, no solo en la adquisición de derechos, sino que también en el plano social, económico y tecnológico. 


Por lo tanto, si su engranaje sigue en vigencia es porque tiene la característica de ser sostenible. La definición de sostenibilidad representa la capacidad de sostener algo durante largo tiempo sin agotar recursos o causar graves daños al medio ambiente. En este caso, el sistema democrático demostró tener la habilidad de resolver conflictos que atañen a la sociedad de una manera pacífica para con las personas, buscando causar el menor daño posible. Esto se debe a que la democracia pone en el foco el bienestar de los individuos y su seguridad, viéndose así representado un modelo sostenible.


Dicho sistema funciona bajo una serie de mecanismos, que tienen como base fundamental, la división de poderes. Estas brindan herramientas para enfrentar los desafíos que se presentan en cada comunidad. En este sentido, es resiliente, ya que se encuentra en constante aprendizaje y es capaz de dar mejores resultados luego de atravesar un proceso. Es así como el inherente desarrollo que ocurre en democracia por medio del trabajo constante de adquirir nuevos conocimientos y llevarlos a la práctica, demuestra que este sistema es sostenible, ya que tiene la capacidad de aprender y mejorar, manteniéndose así a lo largo del tiempo.


Incluir en la práctica modelos de sostenibilidad es posible si la estructura en donde se encuentra es igualmente sostenible. Se genera una interdependencia compleja, dando lugar a un mayor volumen de acción e interacción entre las partes. Esta retroalimentación se da a todos los niveles dentro de una sociedad, lo que significa que lo sostenible es algo transversal a las diferentes áreas del individuo.


A lo largo de los siglos, distintos pensadores se han preocupado por encontrar la manera ideal de organizarse políticamente en una sociedad. La relación gobernante-gobernado genera desde el comienzo tensiones en cuanto al quién gobierna y cómo lo hace. Ante la búsqueda de respuestas se desarrolló una relación sostenible que protege a los ciudadanos de los abusos de poder que se podrían llegar a cometer. Partiendo de la premisa de que la tentación de extralimitarse es muy grande en los individuos, se debió crear un sistema político que sea sostenible y resiliente para contener dicha sugestión. De este modo, surge como forma de contener el problema de la imposición, una práctica institucional que divide el poder en partes que ejecutan acciones de manera igualitaria. 


Según James Madison, considerado Padre de la Constitución en Estados Unidos y cuarto presidente de su país, los departamentos Ejecutivo, Legislativo y Judicial deben estar separados, pero a su vez relacionarse debidamente para controlarse mutuamente. La búsqueda de mayor poder a costas de los demás y sin medir las consecuencias fatales, ha estado siempre presente en la política. Mientras no se hallen todos bajo el mismo mando, la sociedad no caerá en la tiranía.


Esta articulación de los departamentos logra contención mutua y se ejerce control entre sí para evitar daños en el ambiente. En efecto se lo puede considerar sostenible y resiliente. Se sostiene, debido a que es un sistema participativo donde una pluralidad de visiones se integra en un espacio común y permite que las prioridades de los Estados se vayan actualizando. A su vez, es también resiliente, porque las problemáticas que surgen como la desigualdad de género o los efectos del cambio climático, son encausadas para ser resueltas. 


Es entonces la división de poderes un ejemplo de los mecanismos que componen la democracia para que sea sostenible. En su interior se desarrollan prácticas de integración que dan soluciones a problemas de alta complejidad. Se sigue manteniendo la aspiración de conseguir dicho sistema en el tiempo, ya que da respuestas que satisfacen necesidades variadas y brinda un lugar común pacífico para la convivencia. A pesar de que la división de poderes tiene una larga trayectoria, su utilidad no debe medirse solamente por su antigüedad, sino que debe ser su capacidad de proteger los derechos y libertades de las personas lo que prime a la hora de revisar el sistema institucional.