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Humedales: mucho humo, pocas leyes
2020-08-24

Pese a haberlo intentado en varias oportunidades, el Congreso no logró avanzar en la sanción de una ley que regule estos ecosistemas.



Hoy, se buscan unificar los proyectos presentados en las distintas Cámaras para avanzar hacia una norma definitiva. Analizamos las diez claves que acompañan los aportes de Ana Di Pangracio, directora de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), para entender la importancia de los humedales. 


1.  Los humedales son los ecosistemas que más han retrocedido a nivel mundial. La convención Ramsar, firmada en 1971 e incorporada a nuestro ordenamiento legal en 1991, fue la respuesta de la comunidad internacional a la desaparición del 87% de los humedales que existían originalmente en el planeta. 


2.  EL 21% de nuestro territorio se encuentra conformado por humedales. “No hay provincia que no los tenga. Están las turberas en Tierra del Fuego, los salares altoandinos, los humedales asociados a los grandes ríos como el Paraná y el Paraguay y aquellos cercanos a la ciudad de Buenos Aires, como los de la Costanera Sur o los del Riachuelo”, explica Ana Di Pangracio, directora ejecutiva de FARN. 


3.  Los humedales tienen, además, un valor biológico, ecológico, cultural y social. No solo capturan la mayor cantidad de carbono, sino que son de los ecosistemas más ricos en biodiversidad. Se estima que un 40% de las especies del mundo habita o se cría en ellos.


4.  Los humedales regulan los ecosistemas circundantes: una de sus funciones principales es filtrar y depurar las aguas, lo que contribuye a su saneamiento.  Además, tienen un efecto esponja: cuando hay exceso de lluvias, retienen el agua y reducen el impacto de las inundaciones. Ello también ayuda a sobrellevar de mejor manera la época de sequías. "Mantener a los ecosistemas naturales ayuda a sortear mejor las instancias extremas, que son más usuales en el contexto del cambio climático”, explica la directora de FARN.


5.  Sumado a la sequía y el desmonte, la nueva crisis de incendios impacta en la flora y la fauna del delta del Paraná, en un contexto de pandemia causado por un virus que tiene consecuencias respiratorias. “Es importante cuidar a los ecosistemas porque cuanto más los destruimos, más peligro corremos”, detalla Di Pangracio. A esa degradación y pérdida, se suma aquella que provocan los usos de los humedales para desarrollos inmobiliarios o actividades productivas. Se estima que en apagar los incendios del delta se gastan 22 millones de pesos diarios.


6.  En la búsqueda de una ley, hubo dos intentos previos que no prosperaron. Según los expertos, los lobbies agropecuario y minero fueron los sectores que más presionaron para que no se sancionara. En la actualidad hay cinco proyectos en Diputados y tres en el Senado. Se están llevando adelante sesiones informativas para luego proseguir con la unificación de esas iniciativas de ley. 


7.  Para Ana Di Pangracio, la ley debería definir qué es un humedal sobre la base de un inventario institucionalizado de estos ecosistemas. En ese sentido, la autoridad de aplicación debería ser el Ministerio de Ambiente de la Nación. “Correspondería escuchar a la sociedad civil y también a consejos como el Federal de Medioambiente (COFEMA)”, detalla.


8.  En ese contexto, los expertos aconsejan la creación de un "fondo de humedales" para poder apoyar a las actividades que impulsen una buena implementación de la ley. Además, se sugiere la adopción de un enfoque de derechos. “No solo rescatamos la importancia de la participación ciudadana para que empuje una implementación efectiva de la ley, sino que la norma debe incorporar los últimos desarrollos del derecho ambiental”, manifiesta la directora de FARN.


9.  Se debe tener en cuenta el principio de no regresión, es decir, que aquellos humedales que se protejan no se puedan volver a afectar. Además, debe ser una ley diversa e inclusiva, con enfoque de género y que suponga una amplia participación de los jóvenes y el reconocimiento de los derechos de pueblos indígenas. 


10.  “Debe darse sanción lo antes posible porque la situación de los humedales es de suma urgencia. Creo que la pandemia nos tiene que dejar un aprendizaje: es necesario establecer otra relación con la naturaleza. Todos corremos peligros y los productores no están exentos”, finaliza Ana Di Pangracio.


En plena temporada de incendios en Entre Ríos y Córdoba, con el fuerte impacto que estas quemas de pastizales tienen en el ecosistema, hoy más que nunca se impone una política pública más decidida y herramientas legales adecuadas para proteger los humedales en nuestro país.