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La fuerza de cada individuo, en la década de acción por el planeta
2020-07-16

Representantes del Círculo de Líderes para el Desarrollo Sostenible, se refirieron a los cambios y perspectivas para repensar los ODS.



Durante la cyber-conferencia internacional titulada “Nuevas Metas en Objetivos de Desarrollo Sostenible”, organizada por Fundación Mayéutica, representantes del Círculo de Líderes para el Desarrollo Sostenible hablaron de las metas de la Agenda 2030. El reclamo a un trabajo conjunto y a una acción inmediata fueron los grandes denominadores comunes de sus ponencias. 


“En el llamamiento que hizo en el mes de septiembre, el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, distinguió tres niveles: el de los líderes mundiales, luego las naciones y, finalmente, en un tercer nivel y como sustento de los mencionados, las personas. Sujetos que, en una adaptación de los dichos de la Madre Teresa de Calcuta, son personas ordinarias decididas a hacer cosas extraordinarias”, concluyó su intervención Fernández Funes, antes de darles pie a los integrantes del Círculo.


La primera panelista, la consultora psicológica y organizacional Giselle Martínez, se refirió a los valores y a la dignidad humana como requisitos para igualar a todos los habitantes. En ese sentido, la oradora recuperó la importancia del tercer objetivo de desarrollo sostenible: lograr el bienestar y garantizar la salud de la población. “Si empezamos desde nosotros, vamos a poder ayudar al resto. Debemos comprometernos, como líderes, desde adentro hacia afuera”, sintetizó. 


Luego, fue el turno de la especialista en diálogo interreligioso y voluntariado, Analia Chit Neil. “El trabajo del voluntariado es saludable para quien lo recibe y doblemente saludable para quien lo brinda. Todos tenemos un tiempo para dedicar a nuestro propio crecimiento. La edad no tiene límites. Y se puede hacer de forma eficiente, aceptando nuestras limitaciones, de acuerdo a nuestras posibilidades y gustos”, sostuvo Chit Neil, quien definió al voluntariado como un fenómeno que atraviesa a todos los ODS. 


En esa línea también se expresó Juana Santillán, empresaria multisectorial y asesora de emprendedores. Para ella, la clave para pensar la Agenda 2030 es asegurar educación de calidad: “Necesitamos lograr ese objetivo para que la población pueda salir de la pobreza”. Antes de finalizar su exposición, la joven emprendedora convocó a los presentes a caminar juntos, sin dejar a nadie atrás, para lograr crear un mundo mejor. 




Democracia y políticas públicas, fundamentales para pensar el cambio


Para Sabrina Corbacho, presidente del Club de Ciencias Políticas y coordinadora en Buenos Aires de la ONG “Ladies of Liberty Alliance”, cada individuo tiene la capacidad y el poder de generar un impacto en su entorno. En ese sentido, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) ubican en el centro a las personas, quienes a su vez, pueden conseguir una meta. Tal como señaló la representante de “Ladies of Liberty Alliance”, el sistema democrático también pone en el centro al individuo y a su libertad, motivándolos a retroalimentar el sistema democrático. Corbacho identificó dos ejes: por un lado, el conocimiento histórico para saber dónde estamos posicionados y por qué estamos donde estamos; y, por el otro lado, la libertad de expresión, que es aquella que nos permite intercambiar información, conclusiones y soluciones para las metas en conjunto. “Además, necesitamos de personas que puedan acceder a las herramientas para el conocimiento, que brinda la educación. Eso nos va a permitir que exijamos sociedades y gobiernos que pongan en primer lugar los derechos individuales. Mi deber y el de mi generación es defender la democracia y estos valores que hacen que cada uno pueda aportar a la sostenibilidad, generar más resiliencia y así contribuir a un ciclo infinito en el que vamos a poder generar el progreso de cada ser humano en este mundo”, detalló. 


Para el abogado y licenciado en Relaciones Internacionales, Gustavo Semería, es fundamental comenzar a hablar de metas a la hora de pensar en los ODS. “La creciente población genera una presión sobre el medioambiente y eso contribuye al proceso de cambio climático, que afecta las cosechas, genera sequias, desertifica los suelos, genera competencia por los recursos y, como consecuencia, origina conflictos y guerras que, concomitantemente conllevan a desplazamientos y migraciones hacia países desarrollados que no están dispuestos a abrir sus puertas de manera indiscriminada”, expuso, antes de profundizar su propuesta. Para el experto, la clave está en promover la planificación familiar, a través de incentivos económicos, becas de trabajo y campañas de educación y concientización. Asimismo, indicó, “tenemos que lograr que las migraciones se transformen en un fenómeno voluntario. Para ello la comunidad internacional tiene que tomar un rol de relevancia en los programas de pacificación y estabilización en aquellas áreas que viven permanentemente en conflicto o en crisis económicas crónicas. De acuerdo a lo que se consignó en la Cumbre Mundial del 2005, hay que fortalecer la responsabilidad de proteger, basada en tres pilares: la responsabilidad de cada Estado de proteger a sus poblaciones, la responsabilidad de la comunidad internacional de ayudar a esos Estados, y, finalmente, la responsabilidad de la comunidad internacional de proteger a las poblaciones cuando resulte evidente que los Estados no están en capacidad de hacerlo”. 



El sector privado, un actor necesario para un cambio que también será en clave interreligiosa


Jimena Seoane, diseñadora industrial y gerente en Sostenibilidad del grupo Advance, reflexionó sobre el compromiso del sector privado frente a los ODS: “Hoy tan solo un 48% de las compañías dicen implementar acciones sostenibles en sus operaciones. Tristemente nos enfrentamos a solo un 21% de las empresas que asumen que están tomando un papel vital en la contribución al logro de los ODS”. 


“El sector privado se encuentra en un estado de inercia, que significa la incapacidad de poder salir por sí solos de este estado. Necesitamos trabajar en sinergia para cambiar el planeta, a través de alianzas. Esto lo tenemos que hacer de manera urgente”, advirtió Seoane, al tiempo que señaló que el reporte de la ONU de 2019 indicó que el mundo se encamina hacia un aumento de la temperatura en 3,9 grados centígrados hacia finales del presente siglo. “La situación es de tal gravedad que debemos reducir las emisiones en un 45% hacia 2030, de modo de evitar tan solo algunos de los peores resultados del proceso de calentamiento global”, concluyó. 


“El 85% de la población del mundo afirma profesar una fe o religión. En la inmensa mayoría de las personas, las religiones difunden el cuidado del medioambiente, de la creación de Dios o, como lo describe el Papa Francisco, de la casa común. Esto plantea una sinergia extraordinaria. Quienes tenemos fe debemos asumir la obligación de utilizar las pautas de los diferentes credos como herramientas a favor del medioambiente”, continuó Nahir Fuas, docente, empresaria y articuladora de acciones interreligiosas y sociales. 


En ese sentido, Fuas recuperó lo dicho en 2015 en la Declaración Islámica sobre el Clima, celebrada en Estambul. “Nosotros no somos más que una parte minúscula del orden divino. Dentro de este orden, somos seres extraordinariamente poderosos. No somos más que una parte de la multitud de seres vivos con quienes compartimos la tierra. No tenemos derecho a oprimir al resto de la creación o causarles daño alguno. La conciencia e inteligencia nos obligan a tratar a todas las cosas con cuidado y devoción a su creador”, citó. 


Finalmente, la comunicadora y fundadora de la ONG “Acercando Naciones”, Patricia Pitaluga, sostuvo que un pequeño cambio puede hacer la diferencia. En ese sentido, retomó el concepto de “efecto mariposa” del matemático Edward Norton Lorenz. Para ella, esta noción es clave para comprender que, si se parte de dos mundos o situaciones globales casi idénticas, en uno una mariposa volando puede provocar un huracán y, en el otro lado, puede ocurrir que no pase nada. “Hacen faltan modelos inspiradores, como los de las fundaciones Mayéutica y Criteria. Eso, creo, va a hacer que el cambio ocurra y que sea multiplicador”, concluyó.