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Economía, negocios y desarrollo sostenible
2020-09-24

El analista y consultor Marcelo Elizondo participó de un nuevo encuentro organizado por la Universidad del CEMA y Criteria.



La mirada del experto sobre un futuro cada vez más complejo, pero que abre mayores posibilidades para repensar el cuidado medioambiental. 


El analista y consultor Marcelo Elizondo participó del webinar titulado “Economía, negocios y desarrollo sostenible. Claves para la prosperidad y la inclusión social”, organizado conjuntamente por la Universidad del CEMA y la Fundación Criteria


En el encuentro, moderado por Mauricio Fernández Funes, director ejecutivo de la Fundación, y por Gustavo Semería, miembro del Círculo de Líderes para el Desarrollo Sostenible, Elizondo describió las características de los escenarios a los que se enfrenta el mundo. “Además de los intereses económicos, van apareciendo normas cualitativas que afectan la capacidad de integración y de generación de bloques entre los países”, planteó. 


En ese sentido, el experto comentó que el acuerdo entre Estados Unidos, Canadá y México que reemplazó al famoso NAFTA, debió ser reformado para poder incorporar normas no comerciales entre ellos, con el objetivo de tener estándares de producción similares. “Esto está pasando en muchos otros países. Hay un cambio en el mundo, vinculado a la mayor relevancia, en los procesos de integración, de cuestiones no económicas”, postuló Elizondo. 


Como consecuencia de lo anterior, las alianzas entre países comienzan a basarse en visiones comunes sobre el modo de organizar la política, la sociedad y a la economía: “Empiezan a aparecer en las relaciones temas vinculados con la geopolítica. A favor o en contra”. 



El mundo está cambiando


Para Marcelo Elizondo, el futuro de las empresas dependerá de tres requisitos. El primero de ellos está vinculado a la innovación, entendida como el desarrollo de las cualidades necesarias para poder enfrentarse a un sistema caracterizado por la economía intangible. 

En segundo lugar, las firmas deberán apuntalar su reputación, algo que, en definitiva, también termina vinculándose con el concepto de sostenibilidad: “En el mundo al cual nos dirigimos, los consumidores, los reguladores y los clientes exigen cada vez más estándares y comportamientos virtuosos de parte de las empresas”. 


Finalmente, el sector privado también deberá promover una red de vínculos, ya que, como señala Elizondo, los cambios y desafíos que abren los nuevos escenarios no pueden ser abordados de manera individual por cada uno de los actores productivos. En ese sentido, explicó, se pueden observar tendencias que comienzan a acelerarse. Tal es el caso del e-commerce, por ejemplo. 


“Entre otras disrupciones, las disciplinas temáticas están quedando muy viejas. Los límites entre ellas se están diluyendo. Tuve un profesor que decía que, solo para la comodidad de la ciencia, la realidad está dividida en disciplinas. Eso era más fácil hace unos años; hoy es cada vez más complejo”, manifestó el consultor, al tiempo que subrayó que la idea de la sostenibilidad no está únicamente relacionada con las condiciones ambientales. En ese contexto, el principal recurso natural es el ser humano. “ La sostenibilidad no es solamente en términos de cambio climático, también es en términos de cambio social y de cómo revalorizamos el rol de la persona”, afirmó. Para Elizondo, la única manera de lograr este último objetivo es permitiendo a los individuos ejercer un rol más activo en los procesos de generación de valor. En ese marco, la educación es un elemento crítico, ya que representa la provisión de información para la acción. 



Futuro disruptivo


“La distancia entre los eventos disruptivos es cada vez menor”, reflexionó Elizondo, durante el encuentro. Para este analista, vamos hacia un planeta cada vez menos homogéneo. “Yo veo un mundo de líderes tecnológicos, dentro de los cuales Estados Unidos y China llevan la delantera. Y, pese a que parte del mismo soporte de condición de país desarrollado, Europa viene muy atrás, si consideramos la cantidad de patentes que los países del Viejo Continente se solicitan por año”, advirtió el experto. 


En ese sentido, Elizondo observó que hay distintas velocidades a la hora de llegar adaptarse a esos nuevos escenarios. Uno de los aspectos claves que observó en estos procesos es el modo de enfrentar el problema social y ambiental. “Ahí donde haya dificultades sociales y ambientales, probablemente haya menos capacidad de enfrentar otros desafíos”, concluyó. 


“El mundo al que vamos es múltiple y complejo. En él, hay muchos factores autónomos vinculados. Además, el escenario se torna complejo porque esos distintos factores interactúan, generando una maraña de condiciones. Aparece el tema ambiental que se suma al social, al ecológico y al geopolítico”, analizó. “En este muevo mundo convivirán el conflicto y el consenso”, completó.