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La salud en la agenda del cambio climático
2021-08-26

Una nota para tomar conciencia de la urgencia de la salud en pandemia.



Durante este tiempo de pandemia, tuve la oportunidad de reflexionar con mayor conciencia, acerca de aquellas cosas que tienen mayor importancia en nuestra vida.


Más aún el estar en cama por covid-19, que por suerte fue leve, me permitió darme cuenta que valoramos la salud recién cuando estamos enfermos y así con es con todo.


Lamentablemente, muchos aprendimos a darle valor a nuestros seres queridos cuando ya no están con nosotros, o están lejos, o con el sol cuando llevamos días nublados, o con el Río Paraná cuando a su vera vemos su imponente caudal.


Y con esta reflexión quiero comenzar esta nota, que tiene como objetivo tomar conciencia de la urgencia que comporta la salud en estos momentos.

Jeni Miller, la directora ejecutiva de la Alianza por el Clima Global y la Salud fue contundente en su declaración:

“El Informe sobre el clima del IPCC no solo deja en claro la escala de la emergencia de salud creada por el calentamiento climático, la mayor crisis de salud que la humanidad haya enfrentado jamás, sino que nos dice que todos los gobiernos, todas las empresas y todas las instituciones deben tomar medidas inmediatas para reducir rápida y profundamente emisiones de gases de efecto invernadero, lograr importantes reducciones a lo largo de esta década y cero emisiones netas para 2050 si queremos garantizar la salud y la seguridad humanas en este planeta ”.


Este informe nos deja bien claro que las temperaturas seguirán aumentando, pero también aclara que aún hay chances si queremos revertirlo, y solo será cuestión que los líderes se pongan de acuerdo en una urgente descarbonización, durante la próxima cumbre climática COP26 que se realizará en el mes de noviembre.


La cita será en Glasgow, Reino Unido, donde se llevará a cabo la 26° Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) del 31 de octubre al 12 de noviembre de 2021.


Siguiendo con lo que decía Jeni Miller...

Durante la presentación expresó: “Las principales organizaciones de salud ya han declarado que la crisis climática es una emergencia sanitaria y han destacado repetidamente lo que significa el colapso climático para todas las personas del planeta: las lesiones, enfermedades, desplazamientos y muertes por fenómenos meteorológicos extremos y otros impactos que ahora estamos viendo cada vez más, como como olas de calor, incendios, tormentas, propagación de enfermedades, malas cosechas y más”

* Climate Change is a Health Emergency

Organisations taking action


Y que “Para enfrentar esta creciente crisis, los líderes nacionales deben hacer de la salud un elemento central de la política climática y garantizar que esas políticas climáticas sean lo suficientemente ambiciosas como para reducir y, en última instancia, eliminar las emisiones de gases de efecto invernadero, a fin de proteger la salud humana”.


Este es el escenario actual que no solo desafía a los gobiernos sino también a cada uno de nosotros como líderes de la sociedad, especialmente los que conducen ONGs, lideran religiones, medios de comunicación,empresas, y otras, acerca de la relevancia que tiene el cambio climático y su impacto en la salud.


Las acciones deberán tener una mirada transversal, que permitan construir una ciudadanía más informada y responsable, capaz de lograr mayor cooperación en favor del bienestar de nuestras comunidades.


Ya es tiempo de abordar esta problemática que es urgente, desde una mirada colaborativa y multidisciplinaria con otros actores relevantes.


Pero para eso, es importante construir una ciudadanía informada que pueda reclamar las acciones urgentes que nos debemos en favor del bienestar global.


Se necesita poder contar con datos precisos sobre los impactos de la deforestación,la calidad del aire, los procesos agrícolas, la explotación de recursos naturales, las olas de calor, sequías, inundaciones o incendios, enfermedades raras, alergias, de alimentación, serán claves para comprender sus consecuencias, analizar la situación y entonces sí poder encauzar la toma de decisiones y tratar revertir estos daños.


Dijo la *OMS : “Las olas de calor, las inundaciones y las sequías están cobrando miles de vidas, forzando el desplazamiento y exacerbando la inseguridad alimentaria, el hambre y la desnutrición”.


También afirmó que más de 7 millones de personas mueren cada año a causa de la exposición a la contaminación del aire - es decir, una de cada ocho muertes- son producto de ese veneno que no vemos, pero que está presente en nuestro diario respirar.


El cambio climático es sin lugar a dudas la mayor amenaza para la salud que enfrenta la humanidad.


Los expertos afirman que las olas de calor pueden exacerbar las enfermedades respiratorias y cardiovasculares, provocar un exceso de mortalidad y provocar cortes de energía, lo que lleva a la pérdida de la prestación de servicios de salud.


Los impactos en la salud de las olas de calor pueden incluir deshidratación, enfermedades renales, enfermedades respiratorias e insolación.


Después de leer estos datos contundentes, solo queda pensar, que el impacto por el cambio climático, sumado a la pandemia por el covid-19, se aceleró y dejó ver la fuerte interrelación que existe entre los viejos sistemas de producción altamente contaminantes, con sus altos costos y sus consecuencias de inseguridad alimentaria, desplazamientos humanos y sobre todo el impacto negativo en la salud, deben ser reemplazados de manera urgente.


Esto sin lugar a dudas es serio y asusta al imaginar sobre cómo será el futuro de la humanidad, pero también podemos analizar algunos co-beneficios a mediano plazo, si los líderes mundiales, conjuntamente con la ciudadanía en general, accionan implementando políticas urgentes de mitigación del clima.


Beneficios de accionar ya

Se produciría una reducción sustancial en el costo de la atención médica en muchos países, con el potencial de grandes ganancias para las economías nacionales.


Según un estudio reciente sugiere que en la Unión Europea, alcanzar el objetivo de reducción de emisiones del 20% (para 2020) ahorraría casi 52.000 millones de euros en costes sanitarios reducidos y mejoraría sustancialmente la salud pública, reduciendo la carga de morbilidad de una variedad de enfermedades, incluidas las enfermedades pulmonares, obesidad, cardiopatías, cáncer, diabetes, enfermedades mentales. enfermedades y traumatismos causados ​​por la carretera.

Fuente:ttps://climateandhealthalliance.org/climate-health/health-as-a-driver-for-action-on-climate-change/


Así que cerrando esta nota, creo que ya no hay más tiempo para excusas y dejar solo en manos de los gobiernos la responsabilidad para accionar.


Las señales son claras, el planeta está diciendo basta y los recursos se terminan pronto, por eso los líderes debemos comprometernos en el lugar que nos toque y acelerar los cambios que queremos ver.


Si en verdad queremos un planeta sostenible, para las generaciones futuras,comprometámonos hoy mismo a hacer nuestra parte.

Respira que aún se puede….


Patricia Pitaluga

Capitana del Círculo de Líderes para el Desarrollo Sostenible

Presidente de la Asociación Civil Acercando Naciones