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Aire contaminado: la primera causa de mortalidad según la OMS
2020-03-25

La calidad del oxígeno es la principal causa de riesgo para la salud en las ciudades.



La calidad del oxígeno es la principal causa de riesgo para la salud en las ciudades. La opinión del ingeniero Enrique Puliafito, director del Grupo de Estudios Atmosféricos y Ambientales (GEAA) en la UTN.

(Fuente: DEF)


Patologías cardiovasculares, problemas respiratorios, distintos tipos de cáncer y derrames cerebrales son solo algunas de las enfermedades que están relacionadas con el medio donde se desarrollan los seres humanos. Según la Organización Mundial de la Salud, la contaminación del aire es la primera causa de mortalidad y se calcula que 1,3 millones de personas mueren cada año “a causa de la contaminación atmosférica urbana”; y, aunque se trata de un problema que afecta a los habitantes de todo el mundo, “más de la mitad de esas muertes ocurren en los países en desarrollo”.


Enrique Puliafito, investigador y director del Grupo de Estudios Atmosféricos y Ambientales (GEAA) en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), se refirió a este tema y a la investigación que llevó adelante junto a otros expertos, sobre la contaminación de las ciudades argentinas.


“La contaminación del aire es producto de la emisión de gases y partículas que están por encima de los niveles saludables. Todas las actividades humanas emiten algo (un aerosol, un desodorante o el querosene utilizado para la limpieza), pero son los vehículos los responsables de un 60 o 70% de las emisiones de una ciudad y, en mucha menor medida, las industrias (salvo lugares específicos donde hay, por ejemplo, una refinería)”, describió Puliafito. Para él, es necesario diferenciar entre contaminación exterior y la interior generada dentro de las viviendas: “En nuestro país, esta última no suele ser grave porque acostumbramos tener una buena ventilación y las ventanas abiertas. En los lugares muy fríos o con mucho aire acondicionado, se concentran las emisiones de los revestimientos, las paredes, la pintura y los barnices, entre otros elementos que producen distintos tipos de contaminantes denominados “compuestos orgánicos volátiles”.


Según el ingeniero Puliafito, un elemento clave es el ozono, elemento presente en la estratósfera que nos protege de los rayos ultravioleta. El dato más preocupante es cuando se presenta con niveles muy altos en la superficie,ya que es irritante y afecta a los niños, ancianos o a quienes realizan mucha actividad física. También es importante considerar los niveles de mónoxido de carbono, en general, está presente en ambientes interiores como resultado de combustibles mal quemados, o en el exterior a través de fuentes industriales o naturales, como un volcán; y de dióxido de azufre, producto de la combustión industrial.


“Otros contaminantes típicos de la actividad humana son los óxidos de nitrógeno que se producen cuando hay combustión a alta temperatura, y uno que ya no se usa, pero que antes era muy importante, es el plomo, presente en las naftas y que fue reemplazado por otros productos que generan otros contaminantes secundarios, como benceno, tolueno, sileno”, explica el especialista.


Los contaminantes traen aparejadas consecuencias para nuestra salud: “La más directa es el material particulado fino, de menor diámetro que un cabello, que penetra hasta los alveólos y el torrente sanguíneo. Proveniente de la quema de los vehículos, esta especie de hollín arrastra polen, bacterias y microorganismos presentes en el aire que generan problemas respiratorios e, incluso, pueden afectar a quienes tienen problemas cardíacos. Las partículas mayores quedan atrapadas en las mucosas y no son tan problemáticas. Por ejemplo, el polvo que uno ve en un camino de tierra es molesto, pero no tan dañiño”.


Puliafito, junto a otros investigadores, acaba de publicar un atlas georreferenciado de emisiones atmósfericas de la Argentina. El trabajo tiene dos objetivos primordiales. Por un lado, pronosticar la calidad del aire en cualquier parte del país. Por otro, como muchos de los contaminantes relevados son gases de efecto invernadero, por lo que la información recopilada puede utilizarse como insumo para modelos de cambio climático.


Este especialista afirma: “Sobre la base de la información ya disponible en las bases de datos –aunque no hay un nivel homogéneo en todas las ciudades–, y con un trabajo realmente intenso, logramos terminar el proyecto y darlo a conocer a través de tres publicaciones. La primera trata de las emisiones vehiculares en el país; la segunda incluye las relacionadas con energía y viviendas, y la tercera está referida a las actividades agrícola-ganaderas. Estos datos nos permiten realizar modelos de calidad de aire según la situación meteorológica y las emisiones. Y, por otra parte, los pusimos a disposición del público en un mapa de alta resolución en internet”, explica. Asimismo, Puliafito manifiesta que poder conocer esta información permite que las personas puedan cambiar sus hábitos: “Si tomo conciencia de que estoy usando excesivamente el vehículo, puedo comenzar a compartirlo u optar por la bicicleta. Sin conciencia, no solucionaremos el problema”.


Finalmente, para el investigador, las ciudades argentinas tienen un nivel intermedio de contaminación: “Buenos Aires tiene una buena calidad gracias a sus vientos; Córdoba está más complicada, porque está ubicada en una hondonada; y Mendoza también, por los cerros que la rodean”.