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Los desafíos de la escuela actual en un mundo innovador y tecnológico
2019-10-30

¿La educación de hoy nos prepara para el futuro que la tecnología nos pone por delante? ¿Alcanzan los saberes y modelos actuales?



Los desafíos de la escuela actual en un mundo innovador y tecnológico

¿La educación de hoy nos prepara para el futuro que la tecnología nos pone por delante? ¿Alcanzan los saberes y modelos actuales? ¿Son las personas o los sistemas los que deben generar el cambio? ¿Debe haber un límite para el uso de la tecnología en las aulas? El caso de The Global School, una propuesta diferente que funciona en la provincia de Buenos Aires.

Por Patricia Fernández Mainardi


La Organización Internacional del Trabajo (OIT) postula nuevos y futuros cambios en el ámbito laboral. La pregunta que inmediatamente surge es si podremos adaptarnos a ese mundo. Para muchos la educación debería ser la responsable de proveer los conocimientos necesarios. ¿Es eso factible?


En el partido bonaerense de Malvinas Argentinas, más precisamente en la localidad de Pablo Nogués, funciona The Global School, una institución relativamente nueva que nació a partir del interés por generar un cambio en los modelos educativos. Para esta escuela, la educación debe ser inclusiva y debe tener al alumno como protagonista. En ese contexto, la tecnología es planteada como un medio para acercar el conocimiento, en el que se refuerza la autoestima de los alumnos. Los estudiantes aprenden de los errores y, de esa manera, desarrollarían habilidades creativas.


Para Gabriel Rshaid, Director General de The Global School, los sistemas educativos actuales no dan respuestas a las demandas del presente, y mucho menos a las del futuro. En diálogo con él, nos cuenta de qué se trata esta nueva concepción de escuela en la que la tecnología es un aspecto clave en la formación de todos los niveles educativos.


¿Cómo surge The Global School y a qué necesidades responde?

-Me considero un apasionado por ver cómo puede cambiar la educación y que influencia puede tener la tecnología. Desde mi trabajo de educador pude investigar cambios y sentí la necesidad de hacer algo nuevo. Creo que llega un momento en el que uno tiene que empezar algo nuevo, así comenzó The Global School. Dentro del sistema hay una inercia muy fuerte, sobre todo en instituciones con modelos muy exitosos, para un mundo que ya no existe más. En eso estamos, haciendo algo distinto, al menos intentándolo.


-Si es que podría existir un futuro distinto al presente, ¿cómo se prepara a sus alumnos?

-Hoy se habla mucho de que estamos preparando alumnos para empleos que aún no han sido generados. Una serie de cuestiones que son reales respecto del futuro. Sin embargo, hay cosas que se saben y que no van a cambiar. Por ejemplo, la mayoría de las escuelas del mundo tienen practicas pensadas para un contexto en el que no había acceso al conocimiento. Hoy, con un celular, cualquier persona tiene acceso al conocimiento humano acumulado. Entonces, la mayoría de las practicas que todavía se dan en los colegios están desarrolladas para un mundo que no existe más, en el que se accedía físicamente al conocimiento, en el que si no había una persona que te enseñara no podías aprender, en el que si uno no podía trasladarse físicamente hasta una biblioteca no se podía acceder al conocimiento. Hoy eso cambió.

Los colegios no son lugares en donde a los alumnos se los ayuda a sobreponerse de los fracasos. El sistema de evaluación, los aplazos y los promedios están pensados de una manera tal que no premia el recuperarse del error. Por ejemplo, en el colegio nuestro no hay promedios. Hay nota numérica, pero no se llega a eso a través de un promedio sino a través de un proceso.

Te podría dar 20 ejemplos de cosas que los colegios hacen a contramano del mundo. Hoy esta aceptado que las inteligencias son múltiples, que la única manera de demostrar aprendizaje no es escribir ni contestar la prueba. Sin embargo, el método de evaluación sigue siendo la prueba escrita contrarreloj. Se habla de que en el mundo se debe estimular la creatividad, en el proceso escolar eso no se hace.


-¿Qué ocurre cuándo se evalúa para las PISA?

-Estas pruebas nacieron con la intención de medir habilidades mucho más holísticas que los exámenes tradicionales. De hecho, miden alrededor de 25 habilidades diferentes, no se puede preparar a nadie puede estudiar para las pruebas. Dos alumnos del mismo colegio no dan la misma evaluación porque les piden cosas diferentes.

Sin embargo, terminó mal interpretada como un ranking que mide la autoestima colectiva del sistema, cuando en realidad, Andreas Schlegel, quien es el director de la organización que lleva adelante las PISA, habla de la transformación educativa con una lucidez descarnada, es un referente en el mundo de la educación. Él habla de transformar un sistema de responsabilidad ante las autoridades por uno de responsabilidad ante los pares y ante la comunidad. Él habla de un modelo de responsabilidad compartida. Él habla de aprender de los docentes, de los colegas y de los alumnos. Los axiomas que él postula como verdaderos para la educación del futuro son totalmente contrarios a la interpretación que se ha hecho de la misma evaluación que esta organización crea. Él lo ha dicho: “Lo que nosotros medimos es lo más fácil de digitalizar”. En la prueba que se tomó el año pasado, cuyos resultados se difundirán muy pronto, se intentó desarrollar una prueba de competencia global y de comprensión holística. Los países que suelen tener los mejores resultados se negaban a hacer la prueba por miedo a fracasar.


-¿Ese modelo de escuela también podría aplicarse a establecimientos con menos recursos?

-No es un tema de recursos. De hecho, si vos miras, muchas de las escuelas argentinas que obtienen buenos resultados y ganan concursos son rurales. Han tenido experimentos de innovación super valiosos. Demográficamente, los contextos rurales tienen más conexión con la realidad, se generan proyectos con mucho sentido.


-¿Cuáles deberían ser los principios básicos de un colegio innovador?

-Tenemos que formar chicos que puedan aprender toda su vida. Un principio fundamental es darles las herramientas, habilidades y motivación para que puedan aprender. Después, yendo a axiomas de la vida misma, la educación todavía le sirve en bandeja a todos los chicos y ellos, en el futuro, van a tener que autogestionar su aprendizaje y autoevaluación durante toda la vida. La escuela te tiene que formar para tener ganas de investigar, aprender y también para poder autoevaluarse. En nuestro colegio los chicos se autoevalúan todo el tiempo y comparan su autoevaluación con la de los docentes para saber si están o no equivocados.

En relación con la autoconciencia y el bienestar, por ejemplo, los colegios todavía no gradúan chicos que tengan nociones avanzadas de alimentación saludable. El colegio debe ser un lugar donde aprendan a cuidarse físicamente en términos de actividad física y que aprendan a cómo alimentarse.

Por otro lado, el trabajar en equipo no se aprende solo, si no se expone a los alumnos al trabajo colaborativo, después les va a costar mucho, eso no se aprende por generación espontánea.


-¿Cuál es el lugar del docente en este modelo?

-Esto se hace en todos los colegios del mundo, el docente deja de ser indispensable para que el alumno aprenda. Si bien tiene que correrse de ser el que enseña todo el tiempo, tiene que estar ahí para apasionar al alumno por el conocimiento.

El problema es que eso te obliga a que, como docente, tengas que resignificar tu propio vínculo con el aprendizaje: si no sos una persona apasionada por el conocimiento nada te salva. Si te gusta aprender se puede cambiar de rol, porque como persona vas a estar aprendiendo todo el tiempo. El modelo docente, indispensable para que el alumno aprenda, en esta época ha perdido la significación.


-¿Cuál es tu visión del presente de la educación?

-Yo creo que ha habido, en estos últimos años, buenas intenciones que se han topado con una realidad difícil en cuanto a las estructuras y burocracias que existen. La educación tiene una inercia propia de sus estructuras que hace difícil la reforma. Por otro lado, la clave de los sistemas educativos más exitosos del mundo -que es algo que acá no se ha logrado y es difícil de lograr- es que la profesión docente sea aspiracional para los jóvenes.

En Finlandia, por ejemplo, se ha logrado que el ser docente sea muy prestigioso a nivel social. La gente joven quiere ser docente; no ganan más que otras profesiones, pero socialmente están muy bien considerados.

La educación argentina va a cambiar el día que la docencia sea considerada buena socialmente, por supuesto que esté bien paga y que los profesionales no solo vivan dignamente, sino que también puedan perfeccionarse.

La educación es una profesión muy noble que podría ser atractiva. Es la causa social más grande y, sin embargo, no es algo que hoy traccione para que los chicos quieran dedicarse a eso.