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Cada vez más jóvenes se suman al activismo ambiental en redes
2020-02-29

Desde diferentes plataformas digitales, las nuevas generaciones buscan crear conciencia sobre el cuidado del medioambiente.



“Ustedes se han robado mis sueños, mi infancia, con sus palabras vacías, y aun así yo soy una de las afortunadas. La gente sufre, la gente muere y hay ecosistemas enteros que están colapsando. Estamos al principio de una extinción masiva y ustedes solo hablan de dinero y de cuentos de hadas de eterno crecimiento económico. ¡Cómo se atreven!”, así reclamaba Greta Thunberg en la Cumbre para la Acción Climática en Nueva York.

Vale la pena mencionar las palabras del coordinador residente del Sistema de las Naciones Unidas en Argentina, René Valdés, quien, en 2019, durante el seminario “Líderes, seguridad humana y compromiso por un mundo sostenible”, organizado por Fundación Criteria en la UCEMA, afirmó que las variables ambientales no han sido priorizadas ni local ni globalmente: “Siempre se postergó la discusión de los temas ambientales. Hoy, ya no es posible”. En ese contexto, son los jóvenes quienes piden un cambio. Se trata de una generación comprometida con el planeta; de allí provienen los “sinnfluencers” (juego de palabras entre ‘Sinn’, ‘sentido’ en alemán, e ‘influencer’), que nos interpelan desde las redes sociales con un mensaje claro: el medioambiente necesita de un cambio de paradigma por parte de los seres humanos.

Además de Greta, entre los influencers ambientales también se destacan Bill Gates, Immy Lucas (Sustainably Vegan), Marco Lambertini (WWF) y Yeb Saño (Greenpeace), entre tantos otros. En Argentina, son varios los que se posicionan como referentes: se trata de jóvenes que no pierden las esperanzas y saben que la sostenibilidad es la clave para lograr el cambio necesario.


Millennials: los primeros en entender la crisis y los últimos en poder actuar


Con más de 40.000 seguidores, “La loca del taper” se posiciona como una de las cuentas más importantes de Instagram en lo que respecta al activismo sustentable. En diálogo con DEF, su creadora, Dafna Nudelman, describe el espacio que construyó: “Cuento mi visión de las cosas que podemos cambiar para reducir nuestro impacto en el ambiente”. Por afuera de las redes, Dafna trabaja en la problemática y, de hecho, lleva adelante consultorías con empresas sobre transiciones hacia una economía circular.


“Hace 10 años que vengo trabajando en gestión de residuos, descubrí que Instagram resultaba un espacio interesante para transmitir ciertas cosas porque a mí también me estaba resultando útil consumirlas y, quizá así, podía inspirar a más gente. Creo que visibilizar la problemática empieza a hacer que, de a poco, dejemos de estar adormecidos y en nuestra zona de confort para así entender que hay que hacer algo y que podemos hacerlo”, sostiene esta sinnfluencer argentina.


Durante la entrevista, Dafna se refiere a una de sus publicaciones favoritas: una que tiene que ver con las vacaciones. “La gente se va por algunos días y, cuando vuelve a la ciudad, se olvida de la naturaleza. Parecería que la naturaleza es un lugar impoluto, pero resulta que también está en la ciudad. Nuestros muebles, lo que compramos e incluso nuestra casa, todo proviene de la naturaleza. Necesitamos hacer ese vínculo y entender que no es algo separado de nosotros”.


En relación con los efectos del cambio climático, la instagrammer explica que hay personas que aún no pueden verlos, pero hay otras que sí y que, incluso, deben dejar sus hogares a causa de ellos. Por eso, ella busca transmitir que el cambio climático es real y que afecta nuestra vida, así como también la de las futuras generaciones.


“Es importante entender que no somos nada sin el mundo y que necesitamos cuidarlo para cuidarnos a nosotros. Yo soy millennial, las generaciones anteriores a mí se criaron y se hicieron adultas sin la preocupación por el calentamiento global”, manifiesta Dafna al explicar que, a fines del siglo XX, mientras el consumo masivo avanzaba de una manera drástica, los científicos podían comprobar que el cambio climático estaba siendo provocado por el hombre.


Para Nudelman, la conciencia medioambiental es generacional. Antes no existía en la sociedad: “Se dice que los millennials son los primeros en entender la crisis y los últimos en poder actuar. Las generaciones como la de los centennials, la de Greta, son las que nacieron con el problema y entonces son muy conscientes”.


“Salvar el planeta es salvarnos a nosotros. Es de nuestro interés que el planeta no sea ni una bola de fuego ni un glaciar frio. Esta temperatura agradable en la que podemos vivir es lo que permite que la humanidad crezca en la tierra”, concluye.


Blonda Verde y Ecointensa, dos activistas ambientales que buscan su espacio


No es fácil llegar a ser un influencer. Hay que ganarse el prestigio sobre la base de credibilidad y contenidos propios, lo que se traduce en seguidores. Agustina Legasa es Blonda Verde. Tiene 29 años y, en su perfil, se define como una economista ambientalista. Con fuerte hincapié en el consumo responsable, los residuos y el reciclaje, busca generar conciencia en dos sentidos: reflexionar sobre la crisis climática y ecológica, y reforzar la idea de que esta es una consecuencia de nuestro modelo de producción y consumo.

“Buena parte de la solución está en nosotros. En nuestra rutina diaria, podemos intervenir hacia un mundo más sostenible”, explica Agustina, quien, fuera de las redes, trabaja en la ciudad de Buenos Aires en lo referido a los reciclables. “Cuando empecé a trabajar en estos temas, me di cuenta de que existían varios canales de recuperación de reciclables que, al menos yo y mis conocidos, desconocíamos o desconfiábamos de su funcionamiento. Entonces decidí empezar a comunicarlo. Y bueno, una vez que tirás del hilo sustentable, ya no parás más”, describe la usuaria detrás de Blonda Verde.


Para Agustina, es muy importante que existan políticas ambientales estrictas, así como también el apoyo y la voluntad del sector privado. “Si le preguntás a un joven qué quiere ser o hacer de grande y mirás los reportes de la ONU que dicen que ya en 2030 llegaremos a un punto de no retorno… ¿qué sentido tiene luchar por otros sueños si van a estar condicionados por la crisis ambiental? Entonces, se puso entre las prioridades de la agenda joven que siga habiendo esperanza de un futuro”, reflexiona Agustina e insiste en que cada vez son más las personas que incorporan cambios individuales.


Otra de las cuentas que gana seguidores que apuestan a la sustentabilidad en Instagram es Ecointensa. María Natalia Mazzei, su creadora, tiene 29 años y explica que busca generar una red: “Conectarnos entre las personas que tenemos ganas de hacer mejor las cosas y, de esa forma, mantenernos activos, acompañarnos en nuevos desafíos, contagiarnos y aprender entre todos. Ecointensa no es, en absoluto, una cuenta que busque adoctrinar, dar órdenes o imponer verdades, por el contrario, abro el debate, planteo mis propias dudas y derivo a otras cuentas cuando no tengo alguna respuesta. Busco transmitir eso: el sentido de comunidad sustentable”.


En marzo de 2019, María Natalia Mazzei volvió al país después de un viaje de 14 meses. En ese tiempo, había vivido en varios lugares donde se separaban los residuos. “Cuando volví a la casa de mis papás y fui a tirar el paquete de fideos al tacho de basura, vi que todo estaba mezclado y me di cuenta de que iba a tener que hacer algo. Ahí empecé a investigar cómo funcionaba la gestión de residuos en el municipio donde vivo. Entre una cosa y otra, estuve dos meses investigando y leyendo, a medida que aprendía lo iba compartiendo en mi cuenta. Un día, cuando sentí que ya tenía una base relativamente sólida, decidí armar una cuenta pública exclusivamente para este tema”, describe.


En ese sentido, Mazzei explica que hoy toda su vida está atravesada por la temática. Para ella, el haber cambiado sus hábitos hace que dentro y fuera de Ecointensa todo esté vinculado con el cuidado del planeta: “La alimentación vegetariana o vegana, el minimalismo en cuanto al consumo de ropa y otros objetos, la elección de comercios locales donde se puedan comprar alimentos sueltos en vez del supermercado lleno de productos empaquetados, la separación de residuos, el compost de los desechos orgánicos, los primeros frutos de una pequeña huerta en el fondo de casa, ir tratando de incorporar la temática dentro de la oficina donde trabajo, entre otras cosas”.


Para ella, Instagram permite generar un ida y vuelta, en el medio se generan vínculos con los seguidores porque, confiesa, es muy difícil vivir el ambientalismo en soledad.


¿Qué es lo que más la sensibiliza con respecto al cambio climático? Para Natalia, es aquello que se pierde para siempre, como las especies. “Por otro lado, las consecuencias del cambio climático a nivel social me dan miedo. Las inundaciones y los incendios que vendrán, y el impacto que tendrán en la vida de las personas, me desesperan y me dan mucha bronca, ya que los principales damnificados serán los sectores más vulnerables. Eso se llama injusticia climática, y es uno de mis principales motores de lucha”, describe.


De todas sus publicaciones, Natalia rescata una titulada “No olvides amar”. Bajo una foto de dos canguros abrazándose, ella se refiere a los incendios en Australia e intenta transmitir un mensaje de amor y esperanza en medio de tanta oscuridad.


“El ambientalismo está directamente ligado con la empatía. Si bien es una lucha impulsada por adolescentes y jóvenes, una vez planteada la problemática, creo que el interés y el compromiso trasciende lo generacional. De hecho, cuando hablamos de hábitos sustentables, muchas veces nos encontramos adoptando conductas que tenían nuestros abuelos y que se perdieron cuando el plástico y la descartabilidad lo invadieron todo”, finaliza.